lunes, 28 de marzo de 2011

HACIA UN NUEVO MODELO ECONÓMICO, ENERGÉTICO Y SOCIAL (Y SIN NUCLEARES)


La reciente catástrofe acontecida en Japón ha vuelto a evidenciar que la energía nuclear, civil y militar, es una energía sucia que supone un peligro contra la humanidad que en modo alguno puede ser solución para afrontar los problemas del cambio climático.

Una vez más se ha evidenciado la que el lobby nuclear no cesa en su empeño de mantener sus suculentos beneficios, en  intoxicar ocultando a la opinión pública la magnitud del riesgo que supone esta fuente de energía y del potencial radioactivo de sus residuos. A su vez tan alta rentabilidad se debe a que la mayor parte de la inversión como la gran parte del coste de la gestión de sus residuos y sus accidentes son pagados con dinero público.

No es nada alentador seguir observando cómo nos ocultan información respecto a los fallos y accidentes que acontecen en las centrales y la condición miserable de quienes mientras defienden la seguridad de las mismas no cumplen los deberes que le habían sido establecidos por los organismos de “control”. La crudeza de los hechos ha vuelto a desmontar una a una sus mentiras.

Debemos considerar además que hoy día el cese de centrales como la de Garoña no tendría repercusión sobre la garantía de suministro eléctrico para la ciudadanía, pues dado el cambio estructural en el sector eléctrico producido por el desarrollo de las energías renovables, la entrada en funcionamiento de las centrales térmicas de ciclo combinado, se ha producido un exceso de capacidad instalada.

En este escenario, las centrales nucleares suponen un freno al desarrollo de las energías renovables debido a que su disponibilidad intermitente implicará la aparición de situaciones en que la producción agregada no podrá ser integrada en el sistema.

No podemos olvidar, finalmente, el hecho cierto de que las energías renovables,  además del presentar un impacto y riesgo mucho menor, son uno de los sectores que más empleo generan.
Dicho esto, con toda la contundencia que la coyuntura requiere, la urgencia de un nuevo, aunque histórico, posicionamiento de nuestra organización radicalmente en contra de la energía nuclear, no debe hacernos olvidar que ésta no es sino una de las piezas (si bien particularmente letal e insensata) de un modelo de producción y consumo derrochador e irresponsable.
Cierto es que la energía nuclear contiene en sí numerosos elementos que la convierten en un paradigma del despropósito del capital (pues es sucia, letal, cara y no contribuye, sino más bien al contrario, a la redistribución de la riqueza), pero no por ello debemos dejar de reflexionar sobre la absoluta necesidad de un cambio de paradigma energético.
Así, frente al modelo capitalista que encuentra en su edulcorada versión del “desarrollo sostenible” su versión “verde” (que en realidad busca tan sólo mantener los beneficios y evitar el cambio de modelo) debemos reducir significativamente la producción y el consumo y por lo tanto cuestionar profundamente la lógica del crecimiento y por lo tanto nuestro modo de vida. El crecimiento sólo es rentable en la medida en que su peso devastador caiga sobre el medio natural, sobre la salud de las generaciones venideras y sobre las condiciones de trabajo de la clase trabajadora, que no hacen sino depauperarse progresivamente mediante la creación de nuevos marcos legales que permiten la pérdida progresiva de los pocos derechos sociales y laborales conquistados a través de dolorosas luchas.
La CGT debe defender un nuevo modelo energético que racionalice la demanda (incluso reduciéndola), responda a las verdaderas necesidades de la población y no hipoteque la supervivencia de las generaciones venideras esquilmando los recursos naturales del planeta y convirtiendo la tierra en un vertedero. Nuestra apuesta, por lo tanto, debe ser ambiciosa y revolucionaria, y no quedarse en optar por las energías renovables si esto supone continuar con el crecimiento irracional de los niveles de consumo energético actuales.

Por todo ello,

-          La Confederación General del Trabajo trabajará activamente por el cierre de todas las centrales nucleares de forma progresiva de aquí a 2020 y su sustitución por energía renovables, así como exige la paralización inmediata y definitiva del proyecto de Almacén Temporal Centralizado de los residuos nucleares.
-          Fomentará y participará en las movilizaciones antinucleares que se desarrollen en el estado español.
-          Apostará por el desarrollo de las energías renovables frente al consumo de los combustibles fósiles (carbón, petróleo...) responsables mayormente del cambio climático, de forma que alcancen cuanto menos el 50% del consumo.
-          Difundirá un modelo de consumo energético basado en el uso eficiente y racional de recursos naturales, en la utilización de energías limpias y no dependientes del gran negocio transnacional.
-          Trabajará en la difusión del discurso por el decrecimento, la austeridad y promoverá, en el marco de un nuevo modelo económico y social, un modelo energético que reduzca la actual demanda energética, respondiendo así a los límites de los recursos y las verdaderas necesidades de la población y no a los intereses del capital.

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